
Su principal función es identificar, ponderar y clasificar los riesgos operativos y legales a los que se expone la Organización; así como establecer, de manera estructurada los objetivos y los mecanismos de prevención, gestión, control y respuesta frente a dichos riesgos.
Así como las leyes establecen reglas para las firmas de auditoria, dichas normas no solo permiten cumplir con una obligación legal, sino que también resultan esenciales para las organizaciones que buscan consolidar un Gobierno Corporativo robusto, con una administración eficiente, eficaz y orientada a la prevención.
Este enfoque contribuye a atraer inversionistas y facilitar el acceso al financiamiento. En este contexto, el valor aportado por los informes de auditoría externa es determinante, ya que proporciona garantías de transparencia, imparcialidad y confiabilidad, aspectos que los potenciales inversionistas consideran decisivo al evaluar oportunidades de inversión.
En ese escenario, será necesario que las organizaciones, independientes de su tipo o tamaño, consideren para su adecuada continuidad los siguientes aspectos:
– Conocer y comprender las regulaciones locales e internacionales, así como las obligaciones y procedimientos establecidos, considerando que éstos varían según la jurisdicción en la que opera el negocio.
– Asegurar la acreditación del cumplimiento de sus obligaciones financieras, tributarias y laborales, en la forma y dentro de los plazos establecidos por la autoridad competente.
– Asegurar el adecuado suministro de registro, preparación, ordenamiento, clasificación y preservación de la documentación necesaria durante el año en curso, con el fin de permitir su revisión, declaración y sustentación; anticipar posibles ajustes y construir un mecanismo de protección frente a eventuales riesgos.
– Conservar los registros de manera diligente y segura, a fin de respaldar las decisiones adoptadas y facilitar eventuales fiscalizaciones o auditorías futuras.
– Fortalecer la transparencia financiera, asegurando que los estados financieros presentados por la empresa sean razonables, lo que refuerza la eficiencia empresarial y genera confianza entre accionistas, inversionistas, entidades regulatorias y demás terceros.
– Mejorar la toma de decisiones mediante el cumplimiento normativo, el fortalecimiento del control interno y una gestión continua de riesgos, lo que contribuye a optimizar la gestión, la productividad, la eficiencia y rentabilidad.
– Cumplir con las normativas fiscales. En ese sentido las auditorías externas permiten garantizar que la empresa observe todas las disposiciones fiscales y contables vigentes, evitando contingencias legales o sanciones por parte de las autoridades.
Tanto una auditoría competitiva como un sistema de Compliance tienen por virtud proteger los recursos, fortalecer las operaciones y contribuir al fortalecimiento del patrimonio, además de evitar sanciones judiciales o administrativas. Asimismo, constituye un mecanismo de defensa frente a la comisión de ilícitos, y reducen el riesgo de condenas penales para empleados o accionistas, al estar orientados a la prevención de delitos. Contribuye a detectar malas prácticas de directivos y empleados que puedan poner en riesgo la continuidad y la reputación institucional.
Dr. Luis A. Meneses
Baker Tilly Perú
