OCDE y las empresas en el Perú

OCDE y las empresas en el Perú
OCDE y las empresas en el Perú

Nuestro país viene bregando por incorporarse a la OCDE desde mucho tiempo atrás y de distintos gobiernos.

La aceptación hecha por el Presidente de la República, a la invitación de iniciar el proceso de adhesión como miembro pleno del Perú a la OCDE, este 27 de enero 2022, tiene un sinnúmero de antecedentes que, a su vez, tienen como hito, noviembre 2012, nuestros Ministros de Relaciones Exteriores y el de Economía plantean a la OCDE iniciar el proceso de adhesión a la organización.

La Comisión de Alto Nivel Anticorrupción (CAN) fue una de las organizaciones que hizo suya esta pretensión nacional y a través de los convocados en su seno, instituciones públicas y privadas, han venido contribuyendo de manera decisiva y a través de distintos gobiernos, en esta tarea encaminada en alcanzar el objetivo; reconociendo en esta aspiración la búsqueda del desarrollo de nuestro país en un ambiente de transparencia e inclusión en todas sus formas recogiendo de la OCDE, lo que es su esencia, convertirse en el referente de los países, de las mejores prácticas tanto en el sector público como en el privado, necesarias para el desarrollo del Perú.

Nuestro país viene bregando por incorporarse a la OCDE desde mucho tiempo atrás y de distintos gobiernos, a través de sus funcionarios públicos y del reconocimiento de las organizaciones privadas que este era el camino correcto y de manera conjunta, han aportado decididamente al logro de esta aspiración, hoy en lo que podríamos llamar, su etapa final, no por ello sencilla, menos aún, corta en el tiempo. Porque el camino que nos espera será, evaluación de una parte importante de lo ya realizado a través  de los años en línea con las recomendaciones OCDE en los distintos campos, y de aquellas mejoras en la normatividad y prácticas empresariales, así como políticas existentes en nuestro país y aquellas que habremos de incorporar en el cumplimiento de nuestro objetivo.

Muestra adicional del reconocimiento de la importancia nacional otorgada a la incorporación del Perú a la OCDE, lo representó el hecho de ser considerado por CEPLAN como un objetivo del bicentenario nacional, y la aspiración que tuvimos de haberla concretado en julio 2021; huelgan comentarios u opiniones del por qué no se logró.

Pero qué ha significado de manera concreta, durante todo este tiempo nuestra aspiración de ser miembro pleno de la OCDE, de la cual hemos participado en varios Comités y hecho nuestras, recomendaciones que a través de legislación nacional o buenas prácticas se han aplicado en nuestro Perú; avanzar.

Las normas en torno a las regulaciones, el combate contra la corrupción, el lavado de activos, el avance en la transparencia del accionar de las instituciones del estado; así como la incorporación en nuestra legislación de manera específica de la responsabilidad «penal» de las personas jurídicas, y de cómo estas se han convertido en sujetos pasibles de ser investigadas y sancionadas por corrupción y lavado de activos; todas estas de carácter legislativo y  que se han convertido por tanto, de cumplimiento obligatorio en nuestro país.

También hemos recogido buenas prácticas, entre las que queremos destacar las referidas al Buen Gobierno Corporativo, siendo muestra de ellas el Código de Buen Gobierno Corporativo para las Empresas bajo el ámbito de FONAFE, y en paralelo el Código de Buen Gobierno Corporativo para las Sociedades Peruanas emitido por la Superintendencia del Mercado de Valores para las empresas que cotizan en bolsa, lo que representa un avance importante de acoger las buenas prácticas, tanto en el sector público como el privado.

Esta serie de normas recomendadas por la OCDE que el Perú hizo suyas y las convirtió en las leyes, decretos y otras normas, al igual que buenas prácticas en sus distintos niveles, demandan en contrapartida la evaluación que la OCDE realizará para merituar si el Perú cumple con las normas y estándares requeridos; en un primer momento para aprobar su incorporación a la organización y posteriormente para evaluar la vigencia de su permanencia.

Estos controles exigen de cada uno de los países miembros, el cumplimiento de los compromisos adquiridos; y es aquí donde ingresamos al Compliance en «su plenitud“; ¿Por qué lo decimos? porque nos encontramos en la etapa de velar, no solo por el cumplimiento normativo tanto del aparato del estado, sino también de las organizaciones privadas, respecto de lo legislativo en todas sus acepciones; también en el cumplimiento de las buenas prácticas en la gestión de las organizaciones, en campos tan disímiles pero que contribuyen al desarrollo y fortalecimiento de los países, como son el medio ambiente, la no violencia sexual, la inclusión en todas sus formas y también de manera decidida, el combate contra la corrupción, el lavado de activos, la protección de datos, y la transparencia en el ejercicio de las actividades de todos los estamentos del estado.

Que si esto es bueno, decididamente si, porque este Cumplimiento, atraviesa la fibra económica, social y moral de nuestro país y aporta sin la menor duda, al fortalecimiento del aparato del estado, el desarrollo de la actividad privada, bajo el manto protector de la igualdad de oportunidades y la garantía de protección de las actividades empresariales.

De manera sencilla podemos decir que, en la actual coyuntura por la que atraviesa nuestro país, más que nunca, la invitación realizada y la aceptación de dar inicio al proceso de incorporación del Perú como miembro pleno de la OCDE y el cumplimiento de la Hoja de Ruta que se nos habrá de plantear, si bien no es nuevo para nuestro país, nos marca un viaje sin retorno en el cual la decidida voluntad de caminar hacia el desarrollo en el marco de la comunidad internacional y teniendo como referentes, apoyo y evaluadores, a los países que representan alrededor del 80% del comercio e inversiones mundiales, es una garantía que reduce la posibilidad de aventuras políticas y económicas sin consecuencias.

Ciertamente tendremos el permanente apoyo de los países más desarrollados y de aquellos que se suman en este propósito y que sin lugar a duda, buscan mantener un equilibrio mundial con inclusión y equidad en el desarrollo y avance de nuestros países, y esto tiene como correlato tanto en la actividad pública como privada, el CUMPLIMIENTO de compromisos adquiridos, y los que habrán de sumarse producto de la Hoja de Ruta.

A nuestro país, le toca un reto adicional y enorme respecto de las empresas, porque por un lado tenemos normas de cumplimiento, inclusive de contenido penal, de alcance a todas las empresas independientemente de su tamaño y organización interna; pero las buenas prácticas se quedaron recomendadas solo en aquellas que cotizan en bolsa y que todos reconocemos son la minoría; a lo que se suma el alto grado de informalidad que en Perú se ubica por encima del 60% de la economía.

Nuestra tarea, acompañar al cumplimiento de las obligaciones para todas las empresas, con la difusión y aplicación de las buenas prácticas recomendadas, en todas aquellas que no cotizan en bolsa y que estamos convencidos contribuirá al fortalecimiento de todas las organizaciones empresariales en el Perú, y con ello una importante contribución a la cultura de cumplimiento y la disminución de riesgos empresariales.

Lima 11 de febrero del 2022

Fuente: Diario Gestión

Autor: Daniel F. Ramsay – Baker Tilly Perú

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