La epidemia del fraude: del delito patrimonial al fenómeno sistémico.

La epidemia del fraude: del delito patrimonial al fenómeno sistémico.

La epidemia del fraude: del delito patrimonial al fenómeno sistémico.

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La presidenta del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), Elisa de Anda Madrazo, el 13 de febrero pasado declaró:

“La epidemia del fraude se ha convertido en la principal amenaza global”.

“El fraude aparece entre los tres principales riesgos en el 90% de países del GAFI”.

La tecnología y el fraude:

En el escenario del fraude el factor que ha contribuido en hacer de este delito la principal amenaza global, es la tecnología.

Es así que el fraude digital hoy cumple tres características que lo convierten en amenaza estructural:

1. Escala masiva: la mitad de los consumidores del mundo enfrenta intentos de fraude semanalmente.

2. Bajo costo operativo para el criminal.

3. Alta sofisticación tecnológica, apoyada en activos virtuales, billeteras no alojadas y stablecoins.

Ya no hablamos solo de estafas tradicionales. Hablamos de:

–  Fraudes amorosos.

–  Inversiones ficticias.

–  Suplantación de identidad digital.

–  Esquemas de phishing hipersegmentados.

–  Plataformas falsas de trading.

Algo particularmente relevante:

–  El fraude no solo genera pérdidas económicas.

–  Produce desconfianza sistémica.

  Y cuando se erosiona la confianza en el sistema, el daño es institucional.

La conexión estructural con el lavado de activos

En el ecosistema actual, el fraude es delito precedente ideal:

– Genera liquidez inmediata.

– Es difícil de rastrear cuando se ejecuta transnacionalmente.

– Se fragmenta en múltiples cuentas y billeteras.

– Se integra rápidamente al circuito formal mediante activos virtuales o testaferros.

Por esto la presidenta del GAFI manifestó que, de acuerdo con Chain Analysis, las ‘stablecoins’ representaron el 84 % del volumen de transacciones de activos virtuales ilícitos en 2025.

Si tenemos en cuenta que las stablecoins ofrecen estabilidad cambiaria y facilidad de movilidad, por tanto, es la combinación perfecta para el criminal financiero moderno.

Aquí la reflexión incómoda:

El SPLAFT tradicional fue diseñado pensando en narcotráfico, corrupción o minería ilegal; pero el fraude digital tiene otra lógica, otra velocidad, otra arquitectura…

¿Y Perú? Un escenario especialmente vulnerable.

En el caso peruano, el fenómeno se cruza con varios factores estructurales:

1. Inclusión financiera acelerada y asimétrica.

La expansión de billeteras digitales, transferencias inmediatas y Fintech ha sido positiva. Pero el crecimiento no siempre vino acompañado de educación financiera ni de cultura de reporte.

2. Debilidad en conciencia social del lavado de activos.

En la Evaluación Nacional de Riesgos, la falta de conciencia social ha sido catalogada como vulnerabilidad de muy alto nivel. Y el fraude digital se alimenta justamente de la desinformación.

3. Capacidad limitada de recuperación de activos.

En fraudes cibernéticos, el dinero puede salir del país en minutos. El sistema judicial y fiscal no opera a esa velocidad. La cooperación internacional es clave, pero todavía no es suficientemente ágil.

4. Intersección con crimen organizado local

En Perú, donde la minería ilegal y la corrupción son amenazas primarias, el fraude digital empieza a convertirse en fuente complementaria de financiamiento criminal. No sustituye; se suma.

Y eso cambia el mapa de riesgo.

Ajustes normativos y desafíos para el SPLAFT peruano

Los cambios mencionados por el GAFI —especialmente en la Recomendación 16 (pagos) y la Recomendación 1 (enfoque basado en riesgo)— tienen impacto directo en el Perú, que como miembro del sistema regional GAFILAT deberá armonizar prácticas.

En términos prácticos, esto implica:

– Mayor trazabilidad en transferencias electrónicas.

– Debida diligencia reforzada en bgyy proveedores de activos virtuales.

– Evaluación de riesgo específico sobre fraude digital.

– Protocolos de congelamiento inmediato.

– Fortalecimiento de reportes de operaciones sospechosas vinculadas a estafas masivas.

Muchas entidades aún no consideran el fraude como un riesgo estratégico del LAFT, sino como un problema operativo de seguridad informática. Grave error.

La dimensión estratégica: del cumplimiento formal a la inteligencia financiera

En línea con lo expresado en párrafos precedentes, el Perú necesita avanzar hacia:

– Intercambio ágil de inteligencia financiera.

– Integración efectiva entre UIF, sistema financiero y fiscalía.

– Análisis de patrones de fraude como fenómeno macro.

– Equipos especializados en rastreo de criptoactivos.

No basta con cumplir. Hay que anticipar.

Reflexión

Puede ser que durante años el lavado de activos haya tenido rostro de narcotráfico, minería ilegal o corrupción. Hoy, en cambio, el fraude digital tiene un perfil distinto: es silencioso, transversal, democratizado.

Cualquiera puede ser víctima. Y cualquier sistema, particularmente el financiero, puede ser vehículo.

Si el fraude es la nueva “epidemia”, entonces el enfoque PLAFT debe adaptarse con la misma rapidez. De lo contrario, estaremos supervisando el pasado mientras el dinero ilícito ya está circulando en otro ecosistema.

Y eso, en materia de prevención, y desarrollo del país, se paga caro.

Expreso una vez más, que uno de los desafíos más grandes será cultural al interior de las propias organizaciones y también de la población.

Aquí la importancia de la capacitación, la educación y con estas la sensibilización respecto que el Lavado de Activos ya atravesó la fibra económica, social y moral del Perú; lo que pone en serio riesgo la gobernabilidad de nuestro país.

Dr. (c) Daniel F. Ramsay
Socio de Consultoría y SPLAFT
Baker Tilly Perú

Servicio de Consultoría Empresarial

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